“La fuerza espiritual, tu fuerza interior”, como he titulado esta pequeña obra, inspiración divina, porque cuando uno escribe estas líneas que tus ojos la están recorriendo, solo ocurren en momentos en que por nuestra mente fluyen las ideas como un manantial, iluminado por una fuerza superior, esa energía que todos llevamos en nuestro interior, que al inicio, cuando empezamos a comprender, a concebir la naturaleza de la vida, no la sentimos ni la podemos percibir, que con el correr de los años, buscando nuestro camino, producto de la experiencia vivida, mueve, moldea nuestras vidas, y ante situaciones desfavorables que nos hacen sentir frustraciones, desilusiones, actúa en nosotros para revertir esta situación, direccionando nuestras vidas, trayendo consigo grandes beneficios, complacencia y muchos éxitos. Como ya lo dijo A. J. Cronin, novelista y médico británico: “La vida no es ningún pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasadizos, en el que tenemos que buscar nuestro camino, perdidos y confusos, detenidos, de vez en cuando, por un callejón sin salida. Pero, si tenemos fe, siempre se abre una puerta ante nosotros; quizás no sea lo que imaginamos, pero sí será, finalmente, la que demuestre ser buena para nosotros”.