En Liberaciones: el sentido de tu universo, los lenguajes de la locura o la poesía, antes voces de la videncia, del universo lo comprensible y no comprensible, de lo racional e irracional, fueron reducidos a un espacio de riesgo vital. La poesía no sería más un sacerdocio sino una maldición decadente, viciosa y muerta de hambre. Y quienes no fueran inteligibles en el lenguaje y los códigos sociales, serían vidas ignoradas por la cancelación social.
De allí la angustia que libera la voz maternal en este conjunto de poemas. El pánico ante un diagnóstico que determinará la “normalidad” o “anormalidad” de una criatura diferente a la expectativa social de racionalidad y ante esa evidencia, trata de multiplicarse para proteger del dolor a un hijo autista.