Jaime Talavera Valdéz, a través de esta ficción, nos adentra en la anécdota de la noche y desde sus sombras, con la narrativa del viento, siempre escalofriante, y los escombros, construye la atmósfera ideal para volver reconocibles los fantasmas y miedos de un personaje, mediante seres sombríos y demoníacos que ha descrito a perfección en los primeros capítulos de su obra y da continuidad en los siguientes, con ritmo y elocuencia, una musicalidad especial que hasta en momentos tenebrosos, no cesa en su prosa. El autor sabe a qué me refiero, dada su amplia trayectoria en la música local, más específicamente, en el género heavy metal.
Hélard A. Fuentes Pastor