Andrés es un gallo que canta fuerte… de ahí que nos echa en
cara, con su sinceridad y precisión, por qué guardamos los cacareos en la cartera, por qué guardamos silencio ante el Perú real, por
qué nos tapamos las orejas para no escuchar el canto del gallo que,
entre verdades e ironías, nos va recordando lo que está pasando
en el país.
Con increíble capacidad creadora, por sus versos van pasando
la historia y la actualidad; los políticos de todos los colores (no se
salva ni uno en sus versos… !); artistas, novelistas, historiadores;
admirador de José María Arguedas, de Jorge Basadre, de María
Rostworowski, tres símbolos de diferentes visiones del Perú a lo
que, parece, Andrés ha tomado como modelo.