Luego de ser mordido por una serpiente capitán, el fiel sabueso se cura, y junto a Gabriel David y Copito de Nieve inician nuevas aventuras. Copito de Nieve se pierde y el pastorcillo va en búsqueda de su cordero, enfrentándose a peligros y desafíos; finalmente sale victorioso, pues tiene a Dios como su protector.