Por su pluma magistral y un equilibrado tono poético, Doris Carranza con esta novela: LA VIDA DE PIERO BELL Y OTROS AMORES DE APOCALIPSIS, se consagra y, a mi ver, pasa a ser hoy una de las tres mejores novelistas de este país; posee los dones y talentos artísticos para merecerlo. Su prosa vigorosa posee misterios, nos embriaga y fácilmente nos envuelve con los aromas de los lúcumos y los cafetales de las montañas ubérrimas de Jaén; y cómo nos evoca a un Ciro Alegría; o, por la trama, a un Comala de Juan Rulfo o a ese Macondo de García Márquez.
La novela posee una urdimbre fina. Trata, a grandes rasgos, de la extraña vida del niño Piero Bell que se transforma en un eminente profesor de artes plásticas luego de descubrir quién es él y en qué mundo habita; pero Bell es solo un hilo de la novela que acaba ofreciéndonos el árbol genealógico de todo un pueblo: Jaén y sus secretas historias de amores equívocos y de amores que matan.
Tejida entre relámpagos deslumbrantes, viajes apocalípticos y escalofriantes abismos, Doris igualmente nos atrapa con la solvencia de una pluma lograda con madurez y profunda sapiencia, donde los dichos, adagios y refranes fluyen con los aromas de los frutos frescos y deliciosos, como extraídos de la sabiduría de una Biblia de siglos y milenios... Estoy a punto de creer que Doris, por su pluma y admirable creatividad, vive a un milímetro de ser considerada autora genial. Porque genio tiene. O ya lo es. Me trasformó la vida al acabar de leerla.