Desde una visión regional podemos asegurar que ha sido significativo y decidido el aporte de los pueblos y hombres de Huánuco que
lucharon en favor de la libertad del dominio español, lo cual nos
permite entender y construir una nueva memoria de la independencia
nacional.
Los gastos de la guerra de la independencia, en alguna medida ha sido pagada, sobre todo durante el primer gobierno de
Ramón Castilla, especialmente las deudas con los gobiernos de
Chile, Colombia o Gran Bretaña, con la bonanza del guano, pero
la otra obligación contraída con los hombres y mujeres que desde
el interior del país lucharon por la separación del yugo español
sigue impaga.
En este bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho, si
hay alguna forma de resarcir moralmente la deuda es visibilizando
los aportes que han hecho posible el establecimiento de una nueva
forma de gobierno, que, con todos sus defectos, hoy disfrutamos.
Hay la necesidad de rescatar del olvido los nombres y acontecimientos que desde Huánuco antecedieron a estas dos históricas jornadas.
Debemos tener siempre presente la participación de los pueblos de
Huánuco por su contribución a la independencia peruana y consolidación de la libertad americana.
Huánuco, Junín y Ayacucho configuran el
núcleo de una hazaña que cambio el horizonte americano.
El análisis de lo acontecido en Junín y Ayacucho debe llevarnos a los peruanos en general y huanuqueños en particular, a
reflexionar y aquilatar si el esfuerzo de nuestros antepasados, que
regaron con su sangre dichos campos de batalla, valió la pena ver
consolidado el sueño de forjar una patria libre.