Los poemas de Eduardo Lizalde son materiales verbales de elaborada construcción, desde el plano sonoro con una combinación muy delicada de variaciones consonantes en su forma de articulación (nasales, sibilantes, vibrantes y oclusivas) hasta en sus funciones retóricas con figuras de dicción, de pensamiento y tropos; es, al mismo tiempo, una valoración crítica de la poesía actual, especialmente en el tema amoroso, donde se evidencian los tics o gestos repetitivos que mimetizan el desuso del lenguaje aparentemente afectivo como en un dispositivo de opera buffa o dramma giocoso, es de alguna manera, una forma de renovación del discurso amoroso en la poesía española de nuestro tiempo.
MARIO BOJÓRQUEZ