La mágica dimensión, colmada de fantasía e imaginación, de un concurso de disfraces, ensamblada por el gran narrador Santiago Azágar con pericia y encanto con esa otra dimensión de semejantes rasgos que es el circo de pueblo es el espacio propicio para desdoblar historia tras historia y ofrecer una visión de la vida llena de asombro pero al mismo tiempo de altos valores.