En la novela Maldita Boa, la autora recrea las circunstancias de
violación a los derechos humanos de alrededor de cien mil nativos
amazónicos, raptados de sus comunidades y obligados a trabajar
forzadamente. Los hechos ocurren en los siglos XIX y XX en el
campamento Quillacocha -nombre ficticio-, a varios días de Iquitos.