Los ritos de riego en los Andes continúan siendo un tema de
atracción porque están asociados a un recurso cuya disponibilidad, en
volumen y en continuidad en el tiempo, sostiene un proceso productivo
basado en sistemas de riego, donde la captación del agua, su distribución
a través de acueductos y almacenamiento en reservorios van más allá de
las prácticas agrícolas.
Forma parte de ese interés concreto un universo de símbolos
conformado por gestos, palabras, ondas sonoras y acciones que
constituyen el imaginario e ideario social que se agrega al interés
práctico-productivo, no como un elemento complementario sino como
una instancia -también pragmática- y consustancial a él.