Esta obra presenta un estudio riguroso cuyo objetivo fue determinar la influencia del sistema familiar y la resiliencia en el aprendizaje autónomo de estudiantes de secundaria en una institución educativa pública. La investigación, de enfoque básico y diseño no experimental transversal, adopta un enfoque correlacional causal para explorar cómo los vínculos familiares y la capacidad de resiliencia impactan en el desarrollo de habilidades de aprendizaje autónomo.
La muestra, compuesta por 813 estudiantes, fue evaluada mediante instrumentos validados: el Cuestionario de Evaluación del Sistema Familiar (CESF), la Escala de Resiliencia (ER) y un cuestionario sobre aprendizaje autónomo. A través de un análisis estadístico basado en regresión logística multimodal, se encontró que el 65.1% de la variabilidad en el aprendizaje autónomo puede explicarse por las variables predictoras: sistema familiar y resiliencia, evidenciado por el coeficiente de Nagelkerke (0,651).
Los hallazgos subrayan la importancia del contexto familiar y las habilidades personales de resiliencia como factores clave en el fomento del aprendizaje autónomo. Este libro constituye una valiosa contribución al campo de la psicopedagogía, y ofrece elementos empíricos relevantes para docentes, orientadores y responsables de políticas educativas en contextos similares.