Meditaciones para cada día de un mes que nos ayudan a entrar en sintonía con el Corazón de Jesús, manifestando en nuestras vidas la presencia del amor que recibimos del Salvador, y testimoniándolo con el amor fraterno, que es el signo de nuestra pertenencia a Él: En esto conocerán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros (Jn 13, 35). El culto al Corazón de Jesús nos lleva a hacer nuestros sus sentimientos de compasión y solidaridad, acogida, perdón y deseo de servir.