Lo que originalmente había sido un proceso de negociación entre dos bloques
comerciales: la Unión Europea - UE y los países de la Comunidad Andina
de Naciones – CAN, incluido el Perú, que se inició en el año 2007 y que en
principio abarcaba temas comerciales, de cooperación y de dialogo político,
eventualmente se había transformado radicalmente.1 Lo que se preveía como
un proceso conjunto y acotado, había terminado disolviéndose en una serie de
negociaciones independientes entre la UE y los diferentes países andinos. En ese
escenario, el Perú había avanzado, junto con Colombia, en concretar su acuerdo
comercial con la UE, enmarcado dentro de los parámetros de la Organización
Mundial de Comercio – OMC.
Así, desde su misma concepción el TLC Perú – UE apunta fundamentalmente a
la promoción del comercio y las inversiones entre nuestro país y el bloque de
países miembros de la UE, enfocándose en temáticas tales como la apertura de
mercados, la rebaja y eliminación de tarifas, el trato preferente y las garantías
para las inversiones. Sin este tratado comercial no se limita a dichos temas,
puesto que también incluye acuerdos y compromisos en otras temáticas
relevantes, particularmente en lo laboral y lo ambiental.