El cebiche peruano se expandió por el mundo. Hoy se encuentra en las cartas de restaurantes sencillos, pero también en aquellos de la llamada alta cocina. Además de ser una receta fresca, saludable y ligera, es el que más buscan y prefieren los viajeros que llegan al país. El limón, la sal y el ají le hacen compañía al pescado y/o mariscos. Algo de cebolla, camote suave, tierno choclo (maíz de grano grande) y canchita o maíz serrano crujiente como guarniciones. A veces un extra de verde con culantro o cilantro y apio. A veces cebiche, otras ceviche y menos, pero también, seviche. El cebiche peruano es sencillo, pero biodiverso: puede incluir conchas, erizos o pulpo; plantearse solo de pescado o mixto. En sus viajes se encuentra por la ruta con otras tantas preparaciones marinas de raíz distinta, pero que como él llevan su nombre. Porque el cebiche resultó siendo del mundo y la perfecta excusa para festejar en casa con amigos y familiares: solo su nombre llama a la celebración, al sol, a ser feliz. A su lado, el tiradito, fiel compañero de banquetes marinos, animado con salsas de ajíes amarillos, rocotos fieros, aceite de oliva o limón. Ese encuentro japonés-peruano que innovó con esta delicia que nutre el recetario nacional de fríos y es infaltable en las cartas. Con Cebiches & Tiraditos comenzamos una nueva colección, un compendio de platos que le permite llevar a casa un poco de nuestros sabores. No hay misterios ni complicaciones, apuntamos a la claridad, familiaridad y practicidad. Todos podemos hacer cocina peruana y acoger, no solo en la memoria, el recuerdo de ese viaje inolvidable al Perú, de descubrir sus maravillosos sabores o quizá de los años vividos acá. Cebiches & Tiraditos es el primero, pero se vienen más.