Deconstruir, descomponer también posibilita las potencias ordenadoras, cuanto por lo que se refiere a modos distintos de expresión que pasan no solo por las formas de la creación, sino también por formas de existencia y pensamiento. El pensamiento creativo está abierto a asumir y buscar un territorio propio y el de un cruce de formas y experiencias. De esta manera, Deconstrucciones se basa en develar momentos de imprevisibilidad en el ámbito artístico, arquitectónico e incluso cotidiano. El descubrimiento de dimensiones inéditas en la vida cotidiana representa, mediante la misma visión, un enriquecimiento de las posibilidades de experiencias creativas del hombre. Dicho de esta manera, Deconstrucciones presenta síntomas de una contradicción aparente, que no dejan de suponer una valiosa muestra de actitudes reflexivas coherentes ante el compromiso con la tradición y que funda una sistemática devaluación de todos los valores existentes, tradicionales, aceptados y establecidos. Es decir, se retornan a contextualizar el arte a la vida, a lo cotidiano, a lo arquetipal, permitiendo retornar el arte a su carácter trasgresor y transformador de la conciencia.