Mirar atrás, recordar las experiencias de enojo, alegría, tristeza, vergüenza u otro sentimiento que nos haya marcado, y sobre esa base armar una novela, un cuento, una canción o un poema, es una sensación mágica. Debo admitir, que si me gusta una obra literaria no paro de leerla; o si una canción me mueve el alma, la escucho una y otra vez, por siempre. En ambos casos, me pregunto, ¿en qué estaría pensando el autor o compositor para crear esa obra de arte?, ¿qué le habrá ocurrido para inspirarse? Admiro las ideas bien contadas y las canciones de buen ritmo, porque me envuelven en un silencio cómplice y me invitan a ser parte de una aventura quizás vivida por alguien.
Con la premisa anterior, me permito presentarles a «Rabito», una historia compuesta de extractos vivenciales, ambientada en un contexto amazónico de una época pasada, en la que, de la mano de esa niñez irrepetible que añoro con nostalgia, viví momentos inolvidables. En este libro está retratado, con estilo simple y palabras propias de los pobladores selváticos, la mejor etapa de mi vida.