Un libro que recoge una sana y sólida doctrina, que va más allá de la enseñanza en el aula, y se concentra en el acompañamiento permanente, peripatético, del maestro con su alumno, con quien entabla diálogos edificantes en torno al amor, la poesía, el arte y la vida. Se alienta la lectoescritura, como base para fomentar una sensibilidad creadora a partir del uso de la misiva tradicional. Con un lenguaje sencillo, al autor le interesa mostrar ese espacio inicial, abonado de nobles sentimientos, en donde se gestan las primeras imágenes poéticas, las metáforas sobre la vida y la primera ilusión de amor que tiene en Arnaldo y Abigail ―su musa inspiradora― los personajes modernos de una zaga romántica que evocan los veinte poemas de amor de Neruda, las cartas a un joven poeta de Rilke y la novela adaptada al cine El cartero Il Postino de Antonio Skármeta.
El muchacho que se enamoraba con cartas es un libro que las escuelas deberían recomendar como lectura a sus alumnos y del que se pueden extraer bellas lecciones de fidelidad hacia ese primer amor, la preeminencia del sentimiento sobre la razón, la literatura como opción de libertad. Sus páginas ofrecen una inquieta reflexión sobre la vida en sus aspectos más creativos.
Antonio Sarmiento