Los ecosistemas naturales y artificiales tienen en común la presencia de redes tróficas altamente dinámicas con una densa malla de interrelaciones tanto positivas como negativas entre las diversas especies vivas presentes en ellos. Muchos exosistemas mineros son
propiciados por la actividad extractiva operada por el hombre con la introducción de sustancias que deben facilitar la extracción de metales valiosos. Estas sustancias van a trastocar el equilibrio presente en entornos mineros naturales, lo que conlleva la producción, concentración de sustancias peligrosas que pueden desencadenar daños irreparables y tal vez irreversibles a los entornos en conexión natural.