Ser mirado por el otro, nos dice Jacques Derrida, implica pensar, respetar la alteridad, pensarla como un yo. De igual modo, Giorgio Agamben afirma que la humanización integral del animal es similar a la del hombre. Playas lejanas, de Jeremías Martínez Rodríguez es una novela ambiciosa que representa con un lenguaje poético y sobrio a personajes épicos y míticos de la literatura griega, tales como Orestes, Odiseo, Hermes, Atenea, Menelao, Telémaco, entre los principales, y cuya diégesis es relatada por el joven Miaw, un precioso gato, quien posee la capacidad de mirar el Ka de los humanos; una mirada dulce, atenta y vigilante que anticipa y alerta al bisoño Telémaco de los peligros mortales e inminentes en su travesía por hallar a su progenitor. En ese deseo por encontrarlo, se activan en los protagonistas diversas emociones como el miedo, las dudas y el temor, pues exponen sus vidas, sufren innumerables ataques y traiciones propios de la humanidad en tiempos de beligerancia.
En ese sentido, la novela Playas lejanas es la continuidad de la novela La ceguera es como el mar (2020), también escrita por Martínez Rodríguez, en la que el peludo Argos espera indesmayablemente el retorno de Odiseo a Ítaca. Sin duda, una tierna y conmovedora historia llena de amor, lealtad y entereza de un longevo canino. Mientras que en este relato histórico, Telémaco cuenta con la probidad del pequeño y valiente Miaw. Dupla que tiene la intención de conocer y saber acerca de la identidad de sus progenitores, mirarlos, confrontarlos para aceptar sus aciertos y errores en sus vidas. Esta novela llena de descubrimientos y de aprendizaje, de constantes desplazamientos, de luchas ontológicas y bélicas, se exterioriza los cuerpos tensos y exánimes dentro de la animalidad y la humanidad con su propia naturaleza.
Jeremías Martínez Rodríguez, es un escritor que va ganando terreno dentro de la literatura peruana. Nos ha ofrecido novelas Vuelo en un tiempo sin alas (2022) y Aquí quise construir un hogar (2024), resultando, junto con las dos ya referidas, en la creación literaria de una tetralogía novelística que conforma una “poética de la sensibilidad”, que busca estremecer a sus lectores y apelar el rescate de la afectividad humana, reconciliar al hombre con su naturaleza y apostar por el diptongo textual de la matriz orgánica que la sociedad moderna y postmoderna deben recuperar: la familia y la amistad genuina.