Si bien en el texto de Maizal se hace una propuesta muy interesante partiendo del concepto de lo común para llegar a lo comunitario en nuestras prácticas audiovisuales, siento que la riqueza del mismo va más
allá. Por un lado, nos permite conocer esta propuesta audiovisual y visibilizar las tensiones existentes al tratar de delimitarlo. Pero además, y quizás ahí el gran aporte del libro, es que se nos presentan de forma detallada, si no todas, sí las principales iniciativas que se han venido
activando alrededor del cine comunitario en diversas zonas del país en el presente siglo.