La presencia directa de Raúl Montes Baldeón con los habitantes del distrito de Huariaca le ha permitido efectuar una tarea de disciplina etnológica, de campo y que logre editar sus escritos sólidamente respaldados por su afán en la investigación cultural y hallar las respuestas de incuestionable credibilidad.
El conjunto de estas composiciones no solo está en el marco de las leyendas, también las hay de mitos y cuentos o, quizás, el cuento y la leyenda vienen sirviendo de pretexto para blindar el secreto mitológico. Es una semántica delicada.
Huariaca es un pueblo antiquísimo y está inmerso en los misterios que la arqueología ayudaría aclarar. En su proceso histórico está comprometido con difíciles circunstancias que los ágrafos de ayer no tuvieron otro recurso que aguardar sus visiones y vivencias más sentidas en la memoria y que, ahora, se nos presentan como relatos de ficción. El mito, la leyenda, el cuento en cofres donde se protegen los tesoros de índole ideológico, político, religioso, económico, bélico, anhelos, etc.
Conseguir un relato oral es como encontrar una “huaca” espiritual y, lo que se tiene que hacer, es descubrir la riqueza interior, que es su verdad. Es como un despertar de un largo sueño. El mito es el sueño de todo el pueblo.
Nietzsche decía, “así como ahora razona el hombre durante el sueño, así razonaba también la humanidad durante la vigilia de muchos miles de años”. Señalo pues, que los trabajos de Raúl Montes Baldeón nos traen muchas satisfacciones porque ayudan a tejer la historia básica.
Pueda que sus informantes no le hayan alcanzado contenidos que estarían disminuidos en algunos relatos, pero, están bien y son el deleite para los lectores.
Con el presente libro, él mismo superó sus anteriores trabajos
Reitero mis felicitaciones y, desde ya, merece la atención por parte de la antropología y literatura. Un abrazo a mi amigo Raúl. Éxitos.
PEDRO LOBATON SARCO