Anatomía de los sepulcros abre la trilogía Anatomía de los escombros con un viaje descarnado por las huellas del conflicto armado peruano. Sus versos, heridas que no cicatrizan, atraviesan el duelo, la memoria y una melancolía que aún persiste.
No son poemas escritos con tinta, sino con restos de un país roto: huesos que gritan, vísceras cargadas de silencios, despedidas que nunca llegaron a su fin. Aquí, la voz poética no solo llora: exhuma verdades, convirtiendo el dolor íntimo en un canto colectivo.
Este libro es un territorio de fantasmas inquietos, un espejo quebrado donde cada fragmento refleja pedazos de nuestra historia.