El abrupto tránsito a la educación a distancia, sumado al confinamiento y al temor al contagio, desencadenó desequilibrios psicosociales en la comunidad universitaria: irritabilidad, somnolencia, fatiga crónica y variaciones del estado de ánimo, así como un aumento en niveles de estrés, ansiedad y preocupación por la salud propia y de familiares.
En este contexto, resulta crucial investigar el impacto de la COVID-19 en el estrés académico, el síndrome de burnout y los estilos de aprendizaje de los estudiantes universitarios de Juliaca. Sus resultados podrán fundamentar el diseño de intervenciones y estrategias preventivas orientadas al bienestar psicológico y al mejoramiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje en situaciones de crisis.