Killa siente que no hace las cosas tan bien como su hermano. A veces se cansa, se olvida o simplemente no puede hacerlo todo perfecto. Él le enseñará que los verdaderos superhéroes también se equivocan, pero nunca se rinden.
Una tierna y cercana historia sobre el cuidado, la empatía y el valor de volver a intentarlo, con las manos... y con el corazón.