Poemas escritos al borde del tiempo, entre pausas largas y regresos necesarios. Dispersos no es un libro cerrado, sino un mapa de borradores vivos, de fragmentos que insisten en existir. Aquí se cruzan los versos que sobrevivieron al olvido y los que nacieron después de años de silencio.
Este libro es una tentativa de reencuentro con la poesía. Una propuesta en construcción, sí, pero también una invitación a perderse —y quizás encontrarse— en sus páginas.