¿Realmente la justicia social busca justicia, o es solo una máscara para el poder?
En este libro descubrirás cómo un concepto que nació con aspiraciones éticas y filosóficas ha sido convertido en una herramienta de manipulación política. Desde Aristóteles hasta Luigi Taparelli, la idea de justicia distributiva fue distorsionada por movimientos que, en nombre de los pobres, terminaron por someter a las sociedades a regímenes autoritarios, ineficientes y corruptos. A través de un análisis lúcido y directo, el autor denuncia el uso ideológico del término, desmonta el mito de los líderes mesiánicos y alerta sobre los peligros del populismo. Con ejemplos contundentes —de Chávez a Milei, de Fujimori a Pedro Sánchez— se plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuánto estamos dispuestos a sacrificar en nombre de una justicia impuesta desde arriba?
Una lectura provocadora que desafía clichés, sacude conciencias y propone una ruta alternativa: más libertad, más responsabilidad individual y menos salvadores iluminados.