Agua (1935) es el primer libro de cuentos publicado por José María Arguedas, uno de los más influyentes escritores y antropólogos peruanos del siglo XX. Esta obra inaugura una nueva manera de representar la realidad indígena en la literatura peruana, no desde una mirada externa o paternalista, sino desde la vivencia íntima y auténtica del mundo andino. Los relatos que conforman esta colección, entre ellos Agua y Los escoleros, reflejan con intensidad lírica y crudeza testimonial la injusticia estructural que sufren las comunidades indígenas.
En Agua, se retrata la opresión colectiva ejercida contra los comuneros de San Juan y Tinky, víctimas de un poder local respaldado por el aparato represivo del Estado. El personaje de don Braulio, aunque revestido de una aparente autoridad, encarna una violencia legitimada por su alianza con el poder oficial, sin el cual es incapaz de sostener su dominio. En cambio, Los escoleros narra una injusticia más íntima, infligida a una viuda y su hijo, donde la maldad de don Ciprián no tiene grandeza, sino una vileza cotidiana y servil.
Arguedas, al haber sido criado entre comunidades quechuas y hablar el quechua como lengua materna, logra una representación profunda y veraz del conflicto entre culturas. Su estilo poético se mezcla con una crítica social penetrante. En ambos cuentos, el conflicto no es psicológico sino social y estructural, revelando las dinámicas de poder, exclusión y resistencia que marcaron —y aún marcan— la historia de los pueblos originarios del Perú.