Un día memorable, hace 9000 años, en las altas montañas de los Andes, Warawara y Phaxsi, utilizando sus estólicas para lanzar dardos, cazaron con éxito dos vicuñas adultas sin darse cuenta de que dejaban atrás a una cría huérfana. Wiskachita, su pequeña hija, suplicó que perdonaran la vida de la cría, pero la comunidad, compuesta por cinco familias, necesitaba desesperadamente la ropa y el alimento que los animales podían proporcionar.
Esa noche, en su casa de ichu, Warawara y Phaxsi idearon un plan. Esquilaron la fina lana del animal y tejieron con ella un gorro para bebé. A la mañana siguiente, regalaron el gorro a una familia necesitada y convencieron a la comunidad de cuidar en conjunto a la cría. En ese momento, una pequeña vicuña se convirtió en miembro de la comunidad y en la primera de una manada que, con el tiempo, proveería a la gente de ropa de abrigo esencial para sobrevivir en las frías alturas andinas.