EMG desde que empieza el libro evidencia poseer una gran sensibilidad propia del hombre serrano y de quien abraza como filosofía la visión y sentimiento del existencialismo; además, sobresale en él un alma artística cuando describe y pinta su santa Tierra: “… Ahí donde cada mañana renace la vida con perfume a tierra y cielo serrano, lugar donde la noche resplandece plateada por la Luna y las estrellas”. Una ciudad con rasgos coloniales, donde la gente canta y baila con un estilo sui generis o estilo propio.
Se entrega nuestro autor a discurrir y reflexionar sobre la preocupación de nuestra vida política en relación a que cada lustro ha de renovarse por elecciones democráticas a nuestros políticos, presidente del país, presidente regional, alcaldes, los cuales deben poseer y ostentar un perfil político fuera de toda duda democrática para dirigir y administrar en todos sus aspectos la vida política del país.
Y finalmente, en estos placenteros párrafos de lectura que constituyen el presente libro EMG ha encontrado digamos al “Dios auténtico”. Siguiendo a una Iglesia santa y auténtica llega a citar a Hans Küng, teólogo suizo que asesoró al Concilio Vaticano II, quien nos dirá: “La Iglesia es santa a pesar de sus curas y monjas”.