Una de las urbanizaciones más antiguas de Lima es Santa Beatriz, inicialmente una hacienda importante de la familia de Nicolás de Ribera “el Mozo”, cuya hija aportaría con su nombre a dicho espacio. Posteriormente las tierras estuvieron en manos de la orden jesuita, que aprovechó de manera formidable la producción de caña de azúcar. Hacia el año 1870 ya se había creado en sus terrenos el primer instituto enfocado en la mejora de la producción agrícola nacional.
Con el desarrollo del proceso urbanístico, Santa Beatriz fue escenario del crecimiento de la capital. Para la década de los años veinte del siglo pasado, ya se trazaban las primeras vías importantes en concordancia con el aumento poblacional limeño. La avenida Arequipa lucía edificaciones de estilo neocolonial que embellecían la nueva Lima que impulsaba el régimen de Leguía.