En el distrito del Rímac, acompañando a la plaza de toros de Acho, se levanta una exquisita muestra de arte arquitectónico de nuestra ciudad.
Ideada por Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, esta bellísima obra dividida en cuatro niveles se erige hacia lo alto y es coronada por la figura de un mancebo que vigila el extenso horizonte. Por su configuración, es uno de los miradores más representativos de Lima.
Muchos relatos fueron contados desde su creación, llegándose a decir que su construcción correspondía al tiempo del Virreinato y que había sido un pedido del virrey Amat para contemplar las corridas de toros junto a su amada Micaela Villegas. A pesar de que esta tradición oral ha sido solo un mito, el Mirador de Ingunza ha sabido generar una verdadera fascinación entre los visitantes que transcurrían por la Plaza de Acho.
Lima, 1933-2015
Ing. Agrónomo.