¿Y si el cristianismo fuera la creación más brillante —y peligrosa— que Roma haya concebido?
En Jesús, Hijo de Roma I, Lief Ray presenta una investigación provocadora y sólidamente fundamentada que desafía los pilares del relato tradicional: el cristianismo no habría surgido de una revelación divina, sino como una sofisticada maniobra político-religiosa del Imperio Romano.
A través de un minucioso análisis de fuentes históricas, arqueológicas y bíblicas, el autor revela cómo la dinastía Flavia habría diseñado esta nueva religión como una herramienta para revestirse de divinidad, someter a los judíos y afianzar el control imperial tras la Gran Revuelta del siglo I.
Este libro no solo invita a repensar los orígenes del cristianismo, sino a abrir los ojos ante la magnitud de un engaño que, durante siglos, ha estado oculto todo el tiempo, justo frente a nuestros ojos. Un llamado urgente a despertar, a cuestionar lo que siempre dimos por cierto y a reconocer que, incluso hasta hoy en día, seguimos viviendo bajo los efectos de una ficción que ha dictado el curso de nuestra fe.