Los libros marcan su destino por la fuerza con que impactan en sus lectores, éstos son los verdaderos sujetos quienes determinan el futuro de un texto; lo harán vigente por muchos años y generaciones cuando el libro circula en la comunidad, o lo matarán prematuramente cuando se pierda el interés por abordarlo; de allí que los libros viven independientemente del autor para ser reconocidos o desaparecidos en el anonimato.