La economía circular se presenta como una alternativa frente al modelo lineal de producción y consumo, el cual ha ejercido una importante presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas. Su propuesta central consiste en tratar de cerrar los ciclos de materiales y de energía; prolongar el ciclo de vida de los productos y minimizar los residuos, intentando de adoptar principios que van más allá del "reducir, reutilizar, reciclar", tales como los de regenerar o repensar. Este enfoque aspira a combinar los objetivos ambientales, sociales y económicos, contribuyendo a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y al fortalecimiento de las economías resilientes.
En el contexto latinoamericano y peruano de la economía circular, las oportunidades se extienden a los sectores de la agroindustria; la industria pesquera; la construcción y la minería. Experiencias locales demuestran que es posible la valorización de residuos y la innovación de productos de impacto, tales como los bioplásticos elaborados a partir de subproductos agrícolas. Sin embargo, su implementación presenta retos como la infraestructura para la tecnología, informalidad en el manejo de materiales, resistencia al cambio y dificultad en la consecución de fondos.
El avance hacia una economía circular en el Perú requiere fortalecer el marco normativo, fomentar la innovación y promover la educación ambiental. La articulación entre el sector público, privado y la sociedad civil es esencial para generar soluciones sostenibles, competitivas y socialmente inclusivas. Una estrategia coordinada permitirá no solo optimizar el uso de recursos, sino también posicionar al país como referente regional en sostenibilidad y desarrollo económico circular.