En un entorno caracterizado por ser altamente cambiante, dinámico y sumamente competitivo, marcado por la saturación mediática, la fragmentación de audiencias y la aceleración tecnológica, la publicidad se consolida como una herramienta estratégica de comunicación indispensable para las organizaciones. Su función ha trascendido el ámbito comercial para convertirse en un fenómeno cultural que estructura significados, construye identidades de marca y configura vínculos emocionales entre los consumidores y los productos. Desde esta perspectiva, la publicidad no solo promueve bienes o servicios, sino que actúa como un agente activo en la creación de valor simbólico y en la modelación de los imaginarios sociales.
Este texto, aborda la publicidad como un proceso estructurado, planificado e intencionado, que combina creatividad, estrategia y conocimiento del comportamiento del consumidor. A lo largo del texto se analizan sus fundamentos conceptuales, el vínculo con el marketing, sus funciones económicas y comunicacionales, así como sus alcances en la construcción de la demanda y la gestión de marcas. Además, se discute su articulación con herramientas como el briefing y el posicionamiento, fundamentales
para desarrollar campañas eficaces y alineadas con los objetivos organizacionales.
De tal manera que, comprender la lógica de la publicidad desde un enfoque integral permite superar visiones reduccionistas que la asocian únicamente con la persuasión
comercial. En efecto, se propone aquí una mirada crítica y contextualizada que reconoce su papel en la economía de la atención, su impacto en la cultura de consumo y su capacidad para influir en actitudes, percepciones y comportamientos. Hacer publicidad, entonces, implica persuadir, informar, posicionar y vender, pero también construir sentido en una sociedad mediada por la comunicación