Derrotando por un Cusco travesti que comercia con el vicio y el olvido, un espectro transparente y opaco deriva por calles que podrían o no desembocar en alucinaciones.
Energía libidinosa y forajida la de este hablante, que alcanza y no a dar cuenta de un estado de cosas que parece estar siempre fugando: momento delicuescente el de la sustancia ilícita que chorrea por los muros de una urbe que mira a todos los tiempos: ciudad del pasado, el futuro y el presente sobre la que alguien elabora un mapa cuyos límites son el exceso, el crimen, la burla, la compasión y la ternura.
En Las pistas ocultas, Cristian Astigueta manufactura una guía que es sombra, sol, adoquín, merca, celebración, hastío.