Itzán y Nuno encuentran divertidas las ocurrencias de
su abuelo, pero la mamama no piensa igual porque
todos los días debe resolver alguno de sus disparates.
Aunque le arranca más de una sonrisa, también la hace
renegar un poco. Por suerte, ella ha encontrado en la
jardinería un nuevo pasatiempo al que se dedica con
curiosidad, disciplina y rigor. Entre plantas de romero,
malva y eucalipto, se encargará de preparar mágicas
infusiones cuyos vapores ocultarán ante nuestros ojos
los límites de la realidad y la fantasía.
Lima, 1953-
Sociólogo, Literato.