A estas alturas de mi vida, y como integrante de la sociedad latina consuetudinariamente “subdesarrollada” y por mis investigaciones y reflexiones, de una cosa estoy absolutamente convencido: la Ciencia y la Filosofía, en díada, constituye la base para el desarrollo de las sociedades.
Ya no requiere demostración de cómo la larga historia de la humanidad, en general, es la historia del sufrimiento humano. Pobrezas, ignorancias, desempleos, desigualdades, enfermedades, tugurios, guerras, las malas relaciones humanas, etc. han hecho y hacen
sufrir en demasía a la especie humana en este nuestro mundo que “acaso sea el infierno de otros mundos”. Aun así, en la mayoría de nuestras sociedades no está la ciencia que redima al ser humano de las ignorancias; no está la filosofía que alivie los males del
alma. La educación, entendida como el proceso de formación de mentalidades de las personas
para su bienestar y para el desarrollo de la sociedad, no es una educación que promueve la ciencia y la filosofía. Ni en los hogares, ni en las escuelas, ni en los colegios y, lo que es más paradójico aún, ni en las universidades de nuestras sociedades hay formación en ciencia y en filosofía. Estas condiciones han hecho que nuestras sociedades resulten
siendo acientíficas y afilosóficas, pues, no está interesadas en la ciencia ni en la filosofía; en tales condiciones, está afianzado, irremediablemente, el subdesarrollo.
¿Qué tipo de ciudadanos se está formando en nuestras sociedades si es que no hay
formación en ciencia y en filosofía?, pues, ciudadanos inermes, conformistas, sin pensamientos, sin conocimientos, sin emprendimientos; necesitamos, pues, nueva educación y, dentro de ella, nueva universidad, en ambos casos, inmersas en el marco de la ciencia y de la filosofía, para construir caminos hacia una nueva sociedad con base científica y filosófica, en condiciones de promover de manera gradual pero sostenida la
felicidad de los seres humanos.
Este libro tiene el propósito de invitar a todos a leer analizar, reflexionar, debatir los asuntos relacionados a la ciencia y a la filosofía y conocer los aportes más significativos de los grandes científicos y filósofos de la humanidad, pues, solo así, todos podemos participar activamente en la construcción de la ciencia y de la filosofía, por consiguiente, contribuir en la construcción de un nuevo tipo de sociedades basadas en la ciencia y en la filosofía.