Este libro documenta las esculturas públicas de Lima que han desaparecido o sido reubicadas, ya sea por robo, comercio informal o decisiones estatales. A diferencia de los tomos anteriores, no se incluyen memorias analíticas de cada obra, pero sí registros fotográficos que permiten evaluar su estado de conservación. Los artículos analizan la narrativa simbólica, estética y las causas de su diáspora.
De los diecisiete conjuntos estudiados, doce fueron reubicados por la creación de nuevos distritos y cinco desaparecieron por robo o venta informal, incluyendo las esculturas del molino de Santa Clara y del parque de la Exposición. Esto evidencia que el tráfico ilegal y la falta de protección legal fueron factores determinantes en su pérdida. El objetivo del libro es valorar y difundir los significados simbólicos y estéticos de estas obras.
Se incluyen dos anexos: una cronología de los eventos más importantes relacionados con la estatuaria pública limeña y una lista de biografías de autores y fundiciones relevantes.
El estudio muestra la evolución de la escultura limeña desde el lenguaje alegórico decimonónico hasta el retratismo del siglo XX, así como la transición en materiales: del mármol, bronce y fierro fundido al bronce local y la piedra de Amancaes. Obras como los monumentos a San Martín, Eduardo de Habich, los defensores de la frontera de 1941 y José Faustino Sánchez Carrión ilustran cambios en estilo, simbología y relación con el público, integrando influencias art déco, Bauhaus y brutalistas.
En síntesis, este libro completa la historia de la estatuaria limeña, ofreciendo una lectura cronológica, estética y simbólica de las esculturas en diáspora y consolidando un marco de referencia para entender la producción escultórica de Lima.