En este libro encantador y hechizado -Amores cibernéticos- no encontraremos algo más escurridizo y acaso más real: la intimidad de los afectos, el vaivén de los celos domésticos, el temblor de las certezas amorosas y la irrupción de lo inesperado en la vida cotidiana de una familia... de gatos.
Lo que parece una sencilla historia de celos y reconciliaciones es, en verdad, una modesta epopeya sentimental en clave gatuna. El lector desprevenido tal vez sonría ante las travesuras y los maullidos, pero advertirá luego, como quien despierta de un sueño con sabor a infancia, que ha leído una historia de amor no entre seres ideales, sino entre seres vulnerables.
Quien se interne en estas páginas hallará la lógica del corazón. Y eso, me atrevo a decir, es una forma de un eterno retorno.