El Trompo, de José Diez-Canseco, es uno de los relatos más emblemáticos de la narrativa peruana del siglo XX, donde la aparente sencillez del juego infantil se transforma en una metáfora de la vida social y familiar. Publicado en 1941, este cuento despliega con maestría el retrato de Chupitos, un niño marcado por la desdicha, cuya relación con su juguete refleja tanto la inocencia como la violencia latente en su entorno. Paralelamente, la historia del padre introduce un conflicto adulto, de pasiones y desencuentros, que complementa y enriquece el universo narrativo.
La fuerza del relato radica en el empleo del habla popular limeña, que confiere autenticidad y ritmo, y en la capacidad del autor para mostrar cómo la niñez y la vida adulta se entrelazan bajo una misma realidad de dolor y desengaño. Así, El Trompo se erige como una obra fundamental del realismo urbano peruano, vibrante y profundamente humana.