En un mundo globalizado, pero profundamente desigual, la universidad tiene el deber de convertirse en un espacio de encuentro entre saberes, culturas y lenguajes. Este libro es una invitación a pensar la educación superior desde la diversidad, no como un problema a gestionar, sino como una riqueza a cultivar. Con enfoque intercultural, esta obra despliega análisis, experiencias y propuestas que muestran cómo es posible construir una universidad más abierta, respetuosa y plural. Aquí se habla de epistemologías del sur, de pedagogías indígenas, de reconocimiento de saberes ancestrales, de inclusión lingüística y de descolonización del conocimiento.