Wayra, “Veloz como el viento”,
Myriam B. Corrales Custodio aprendió a mirar la vida a partir de la Naturaleza de Chiclayo, Perú. En esta obra testimonial nos da a conocer su vida con un lenguaje sencillo e intenso, comparte sus sentimientos, recuerdos y emociones, apoyada en sus confidentes silenciosos: la Luna, las estrellas y el Sol; también sus motivos para vivir: una gaviota, una niña alegría y su corazón de los Alpes. Nos invita a escuchar en la quietud y a descubrir que la fortaleza también habita en la fragilidad.
Desde hace más de veinte años convive con el Parkinson. Y esta realidad la impulsa a seguir adelante, ofreciendo su experiencia con valentía, fe y esperanza, tanto para quienes enfrentan la enfermedad, como para quienes están cercanos. Nos convoca a compartir la vida con amor y ternura, para seguir “fabricando recuerdos”.