El avance de la Medicina a pasos agigantados, ha permitido la formación de nuevas especialidades e incluso, sub – especialidades médicas, que, si bien es cierto, se estudian por separado, sigue manteniendo una interrelación estrecha, ya que evaluamos un mismo conjunto de sistemas y órganos, que es el ser humano.
Algunas enfermedades, comparten mecanismos fisiopatológicos, como el síndrome cardiorrenal, que engloba alteraciones a nivel cardíaco y renal, a través de una interacción bidireccional. En otros casos, se requiere la opinión de un especialista, para
brindar un tratamiento a una enfermedad de otra especialidad. Esto ha originado, por ejemplo, el nacimiento de especialidades, como la onconefrología.
Particularmente, como médico nefrólogo, tengo la oportunidad de ver pacientes de diversas especialidades y con múltiples enfermedades sistémicas, que se originan y son consecuencia de alguna enfermedad renal. Por ejemplo, los pacientes en Unidad de Cuidados Intensivos, suelen cursar neumonía asociada a ventilador y sepsis, lo que origina injuria renal aguda, y requieren la intervención del nefrólogo para realizar diálisis o dosificar fármacos antibióticos.
En ese sentido, la especialidad abarca otras áreas como: emergencia (manejo de la urgencia dialítica), obstetricia (gestantes con preeclampsia, glomerulopatías, infecciones urinarias o enfermedad renal crónica), neumología (síndrome pulmón – riñón, tuberculosis renal), etc. Sin embargo, quiero hacer hincapié en la importancia del nefrólogo en 4 especialidades muy importantes de la Medicina Interna, y que justamente forman parte de nuestro curso Medicina I.
El Nefrólogo participa en la Oncología, ya que, algunos pacientes con cáncer requieren quimioterápicos y éstos son nefrotóxicos, por lo que, en el contexto de una enfermedad renal crónica, tendría que modificarse la quimioterapia o no darla. En la Inmunología, participa en el manejo del trasplante renal y de las enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico, manejando la inmunosupresión y la nefroprotección.
En la Hematología, suele verse su participación en el manejo de la anemia de origen renal y también, en el daño producido por el mieloma múltiple (muchos pacientes son diagnosticados, estando ya en diálisis). Finalmente, en la Infectología, es frecuente la afectación renal en la sepsis y también, tras la infección por virus de inmunodeficiencia humana (nefropatía asociada a VIH).
La presente guía de prácticas, reúne casos clínicos modelo, de pacientes con diversas patologías, que involucran a estas especialidades. Considero que todo estudiante de Medicina, que esté llevando el curso de Medicina I, debe saber como mínimo estas entidades que se presentan en la guía y que, tratan de llevar al alumno de la mano y de la forma más sencilla posible, hacia el aprendizaje y entendimiento de estas patologías.
Además, puede ser una guía para el docente que enseña el curso Medicina I.