Humberto Vidal Unda desarrolló una obra marcada por dos dimensiones complementarias: la reflexión filosófica y la acción social. Convencido de que el pensamiento guía la transformación, lideró en 1944 el movimiento que originó el Inti Raymi, considerado el movimiento social más significativo del Cusco en el siglo XX. Su propuesta intelectual, especialmente en "Hacia un nuevo arte peruano", reconoce en el arte una fuerza unificadora y transformadora de la sociedad, desde la cual impulsó una verdadera revolución cultural en el Perú de los años treinta. Al concebir el arte como expresión colectiva y no autónoma, criticó su mercantilización y defendió un arte vital, comunitario y orientado a la identidad nacional. Estas ideas lo convierten en una figura clave para una sociología del arte de raíz autóctona.