Se trata de construir o reconstruir un “verdadero estilo limpio” de términos que sean los de mayor uso y abuso por parte de la inmensa mayoría de la población de cada nación. Sobre todo, porque ocurre que en los más diversos países del mundo, más, menos, hay ciertas colectividades de oficios y profesiones que utilizan o “mal utilizan” sus propias nomenclaturas idiomáticas, que son también en cierto modo “parte de su identidad” especializada y distintiva, que los caracteriza como tales y que, por ello mismo, son de comprensión exclusiva y propia de tales colectivos; pero que no son de entendimiento fácil de los demás, que son la inmensa mayoría, que tienen dificultad para lograr entender tales palabras que devienen en una especie o suerte de “arqueología idiomática”.