Hablar de contrato administrativo, público o del Estado, ha generado múltiples posturas, defensas o discusiones respecto a su sustantividad de la dogmática civil, ya que es evidente que verificar que el Estado pueda convertirse en una parte contractual, casi como si se tratara de una parte privada, contraría la idea que tenemos del Estado prima facie; aun cuando los desarrollos doctrinales al respecto se han movido en uno u otro sentido; desde las concepciones supraconceptuales del contrato estatal hasta la equiparación con un contrato privado, pasando por diversas teorías intermedias que tratan de explicar esta modalidad contractual,