En la obra Rodeado de silencio, Carlos Marino Castañeda Chávez transforma magistralmente el silencio de una mera ausencia de sonido en un profundo espacio narrativo donde convergen la memoria, la nostalgia y la indagación existencial.
La obra navega la geografía íntima del alma del poeta, anclada firmemente en la evocación de su tierra natal, Tayabamba, que sirve como un poderoso símbolo de origen e identidad.
A través de versos que son a la vez directos y profundamente sentimentales, Castañeda explora la condición humana universal, abordando temas como la soledad («En medio y solo»), el paso inexorable del tiempo («Cuarenta y cuatro años»), el duelo colectivo («Pandemia») y el perenne diálogo entre la vida y la muerte («Vida
muerta»).
El poemario funciona como un diálogo sincero e introspectivo con el lector, donde la quietud del mundo permite una lúcida confrontación con la pérdida, el amor y los ecos perdurables del pasado, consolidando el libro como una valiosa invitación a encontrar belleza y significado en la contemplación silenciosa.