Durante la década de 1960, nuestro país recibió la visita de destacados investigadores de las ciencias histórico-sociales y geográficas, quienes, junto a distinguidas personalidades de los claustros universitarios, dejaron una huella indeleble en el estudio de nuestra región. Entre ellos destacan John V. Murra, César Fonseca Martel, Robert McK Bird, Donald F. Solá, Emilio Mendizábal Losack, Donald E. Thompson, Craig Morris, Daniel Shea, Seichi Izumi, Toshiko Sono, Donald W. Lathrap, G. J. Hadden y nuestro querido docente y exdecano de la Facultad de Letras y Educación, el doctor Edmundo Guillén Guillén.
Estos investigadores llevaron a cabo una serie de estudios basados en fuentes arqueológicas, antropológicas e históricas, como las visitas de Iñigo Ortiz de Zúñiga en 1562 y los documentos adicionales que forman parte de dos voluminosas obras que pusieron al servicio de los investigadores de nuestro país. Como resultado de sus trabajos, en 1966 se publicó el primer volumen de Cuadernos de Investigación Nº 1, editado por la Universidad Nacional Hermilio Valdizán a través de su Facultad de Letras y Educación, los mismos que, por su importancia, hoy vuelven a ser publicados.
En la segunda sección de este libro se han incorporado nuevos estudios sobre Huánuco. Entre ellos, destaca «Los mitmaq en la geopolítica inca en la sierra central del Perú y sus efectos históricos en Huánuco». En lo concerniente a la vida sociocultural y medio ambiente, Ido Lugo Villegas y Maruja Agripina Rodríguez Arteaga presentan un importante aporte en su investigación titulada «El contexto geográfico y su influencia en la vida sociocultural del hombre andino». Finalmente, en la última parte, Bustamante Paulino nos presenta un controversial tema acerca del Shucuy, donde afirma que el uso de la palabra shucuy es una variante lingüística del quechua Huayhuash. Además, precisa que, durante la época autónoma, esta denominación se utilizaba para referirse al calzado andino en el territorio de los Guanucos. El término shucuy como expresión despectiva aparece de manera tardía en la historia lingüística regional. Afirma que, de acuerdo con las fuentes consultadas, esta connotación peyorativa se establece a partir de 1920, cuando Enrique López Albújar publicó Cuentos andinos, donde el autor describe al ciudadano de la provincia de Huamalíes con adjetivos despectivos como áspero, burdo, tosco, delincuente, poco civilizado e inculto.